"Que 20 años es nada..."
es el firme y sereno alegato publicado en el nº del 26 de julio de 1999 de GARA por Iker Gallastegi en representación de Senideak de Getxo y en defensa de los derechos de las y los prisioneros políticos vascos.
Iker Gallastegi En representación de Senideak de Getxo
Desde Senideak no estamos reclamando para nuestros familiares presos ninguna concesión ideológica ni política; ningún favor ni privilegio; no exigimos otra cosa que el cumplimiento por parte del Gobierno español de sus propias leyes. Todo preso, haya cometido el crimen que haya cometido, mientras cumple la condena que le ha sido impuesta, tiene unos derechos que deben ser respetados, protegidos y garantizados de manera muy especial por las autoridades que representan el poder y la ley.
Senideak somos perjudicados directos del Ministerio del Interior de los sucesivos gobiernos "democráticos" españoles, que deciden con prepotente parcialidad no respetar los derechos de los presos políticos vascos, decisión que en muchos aspectos, como en la dispersión y el alejamiento, nos afecta injustificable y cruelmente a los familiares.
Senideak llevamos muchos años luchando contra estas ilegalidades y estas injusticias. Tras arduos esfuerzos y sacrificios, hemos conseguido que diferentes or- ganismos e instituciones, incluyendo el Parlamento vasco y la Iglesia vasca, aprueben mociones o se declaren contrarios a esa arbitraria y despótica política penitenciaria. Pero rarísima es la ocasión en la que se pasa de las buenas palabras. En cuanto Senideak pedimos un apoyo más activo, por muy insignificante que éste sea, salen a relucir las excusas y los inconvenientes. Excusas e inconvenientes que en otros casos no existen.
Hace unos días Senideak de Getxo mantuvimos una entrevista con el nuevo alcalde de nuestro municipio para pedirle que, dentro de la campaña "Euskal Presoak Euskal Herrira", colgase en el balcón del Ayuntamiento nuestra pequeña ikurra con el mapa de Euskadi y las dos flechas que sugieren la traída de los presos políticos vascos a las cárceles de Euskal Herria. Su negativa fue rotunda. Se le recordó que el Ayuntamiento de Getxo en dos ocasiones había adoptado mociones a favor de la traída de los presos a Euskal Herria y que lo que le pedíamos era un gesto complementario pequeñísimo y muy fácil. Alegó que si lo hacía con nosotros tendría que hacerlo también cuando le viniesen los de "Víctimas del Terrorismo" con una petición similar. Le apuntamos que el Ayuntammiento ya había lucido en su balcón durante meses un enorme lazo azul y se le preguntó a ver por qué a aquéllos si y a nosotros no. "Aquello era por la paz" respondió con un asomo de cinismo. Nosotros nos preguntamos si todavía no se habrá dado cuenta nuestro alcalde de que la repatriación de los presos es el ineludible primer paso en el camino hacia una paz acordada entre todos.
Ante tal actitud, viendo que la mentalidad de este alcalde (¿o será que tiene instrucciones del BBB, pues en otros pueblos vizcaínos ocurre tres cuartos de lo mismo?) no permitía esperanza alguna de la más mínima colaboración para erradicar la injusticia y la ilegalidad que Madrid está cometiendo con presos vascos, diez de los cuales son de nuestro municipio, Senideak optó por dar por terminada la entrevista. Pero por si alguna duda al respecto albergaban todavía nuestros representantes, y como queriendo justificar la actitud abusiva del Gobierno español para con nuestros familiares presos, al salir de su despacho les largó: "No olvidéis que estos presos han causado mucho daño a Euskadi".
"Que 20 años no es nada..." dice el famoso tango, pero aunque ya hace un año desde que el acuerdo de Lizarra planteó correctamente el problema vasco como un conflicto político entre el pueblo vasco y los estados español y francés, es decir, una lucha por que los derechos nacionales del pueblo vasco sean respetados, los 20 años anteriores pasados predicando el falso planteamiento de que el problema vasco era entre "amables, sensatos y pacíficos demócratas" y "odiosos, descerebrados y violentos terroristas" han dejado un poso y unas secuelas que tardaremos años en subsanar, pues 20 años pesan mucho, 20 años es mucho...
Y es así que en gentes como el alcalde de Getxo todavía perduran esos posos y esas secuelas y siguen tratando a los presos políticos vascos de viles terrorista. Todavía no quieren reconocer, no admiten que nuestros familiares presos son patriotas vascos que han luchado y arriesgado sus vidas y su libertad por la independencia de Euskadi y la libertad y el bienestar de todos los vascos.
La esperanza es lo último que se pierde, dicen. Tengamos pues confianza en que pronto vean las cosas más claras.
De todas maneras, luchar por que los derechos de los presos sean respetados nada tiene que ver con la presunta gravedad o el posible daño causado por el supuesto delito por el que hayan sido encarcelados. Es una cuestión de justicia, ética, derechos humanos y democracia que algunos, desgraciadamente, son propensos a olvidar y supeditar a supuestas conveniencias políticas. ¡Da pena"!